• En la imagen se puede ver a Carlos Quiroz Quiroz, de 19 años de edad, quien terminó con lesiones leves en sus piernas, debido a esquirlas que lo hirieron. Fue dado de alta pasado el mediodía, pero derivado a la posta del regimiento.
Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
El hecho se registró la madrugada de ayer mientras realizaban ejercicios militares en Puerto Aldea, al sur de Tongoy, oportunidad en que uno de los conscriptos voluntarios pisó un artefacto explosivo que lo hirió en sus piernas y a quien lo sucedía en su rostro y cabeza. Ambos fueron intervenidos en el Hospital San Pablo de Coquimbo.

Dos soldados conscriptos que realizan su servicio militar de manera voluntaria en el Regimiento 21 Coquimbo de La Serena, resultaron heridos tras una explosión que ocurrió mientras participaban de ejercicios militares en la localidad de Puerto Aldea, al sur de Tongoy.

Uno de los heridos, identificado como Jamel Jure Villalobos, de 20 años de edad resultó con lesiones de carácter  graves y hasta ayer se encontraba en riesgo vital; en tanto que el segundo afectado, Carlos Quiroz Quiroz, de 19 años de edad, terminó con lesiones leves en sus piernas, debido a esquirlas que lo hirieron, el que fue dado de alta pasado el mediodía, pero derivado a la posta del regimiento.

Pero el hecho no solo impactó en estos dos jóvenes que se vieron expuestos en una explosión que está siendo investigada, sino que también a sus familias, una del sector de Las Compañías en La Serena y otra del sector Peladero Camisas, de Salamanca,  las que llegaron durante las primeras horas de la mañana hasta el Hospital San Pablo de Coquimbo cargando una profunda preocupación y a la espera de los primeros informes médicos.

La explosión

De acuerdo a los antecedentes que entregó el coronel Manuel Herrera Fredes, comandante del Regimiento 21 Coquimbo, la explosión se produjo en horas de la madrugada y en momentos que se realizaban ejercicios militares en Puerto Aldea, oportunidad en que uno de los Conscriptos pisó un elemento que le explosó en los pies hiriéndolo a él y a otro de los jóvenes.

“Esto fue en una marcha de aproximación, en un ejercicio que ellos llevaban toda la noche, preparando un ataque que se iba a hacer en la madrugada, iban caminando desplegados en el terreno y uno de ellos habría pisado este artefacto que se está averiguando qué es lo que es y que estaba enterrado”, señaló el comandante Manuel Herrera.

Sobre el lugar donde ocurrió el accidente, el uniformado dijo que se trataba de un terreno donde hacían ejercicios distintas entidades, entre ellas la Armada y el Ejército.

Se investiga

Sobre el eventual origen del aparato que explosó, sostuvo que “puede ser un explosivo que haya quedado abandonado de otro ejercicio, eso se está investigando, no sabemos si es un explosivo, si es una granada o qué artefacto estaba botado en el terreno”, indicó.

Consultado si podría tratarse de una mina antipersonal, el coronel Herrera dijo que todo estaba en investigación, “pero  no creo que en ese lugar haya minas, porque no es un sector para colocar minas antipersonales”.

Sobre las lesiones que complican a Jamel Jure, tendría una herida en una de sus piernas, pero la lesión más grave es una que recibió en un ojo, donde le ingresó un proyectil y habría salido hacia arriba, por la cabeza.

La espera

Mientras los familiares de ambos conscriptos esperaban en las afueras del Hospital San Pablo, algunos abrazados sin poder contener las lágrimas por el  complicado momento que les tocó enfrentar, llegó al recinto el gobernador marítimo de Coquimbo,  capitán de fragata, Javier Cáceres, quien no se refirió a lo ocurrido indicando que no le correspondía, pero sí hizo alcances sobre el terreno donde ocurrió la explosión, reconociendo que era de la Armada.

“El recinto de Puerto Aldea es un campo de entrenamiento de la Armada, donde la marina hace sus entrenamientos y también se facilita al Ejército cuando es solicitado. En este caso  se le facilitó, se hizo la coordinación correspondiente, están todos los permisos en regla otorgados y el Ejército realizó esta actividad militar en ese campo de entrenamiento”, precisó el alto oficial.

Dado de alta

Pasado el mediodía de ayer fue dado de alta Carlos Quiroz Quiroz, el conscripto que habría pisado el explosivo, quien recibió solo heridas leves producto de las esquirlas que se le incrustaron en sus piernas, las que fueron retiradas por los médicos y le realizaron las curaciones pertinentes.

Según las instrucciones pertinentes, fue trasladado hasta la enfermería del regimiento para continuar con sus cuidados y en espera de que le den el alta a Jamel jure Villalobos, para poder trasladar a ambos soldados conscriptos al Hospital Militar en Santiago, pero se estaba a la espera de la evolución de Jamel Jure, el que fue intervenido quirúrgicamente y se esperaba la venia de los médicos para su traslado.

“Estamos a la espera de que le den el alta al soldado Jure, para a los dos llevarlos en avión ambulancia a Santiago”, señaló el comandante Manuel Herrera Fredes, quien agregó que “en los traslados aéreos no es que uno quiera trasladar a un paciente, sino que tiene que haber un despacho de un médico del hospital para que eso permita que el médico que viene en el avión se pueda llevar al paciente”, explicó.

No obstante esto, horas después se habría tomado la determinación de trasladar a Santiago vía ambulancia a Carlos Quiroz, con el objeto de realizarle los exámenes pertinentes y  el tratamiento que requiera.

En tanto, en el hospital San Pablo continuaba internado y en riesgo vital tras ser intervenido, Jamel Jure, el joven de 20 años que recibió gran parte de la descarga del explosivo que se activó cuando un compañero lo pisó.

En su caso, sería evaluado durante la mañana de hoy para determinar su evolución y si está en condiciones de ser trasladado vía aérea a la capital.

Familiares afectados

Los familiares de los jóvenes que resultaron heridos en la explosión y que comenzaron a llegar hasta el Hospital San Pablo de Coquimbo, en las primeras horas se mostraron inquietos y preocupados, aunque el comandante del Regimiento 21 Coquimbo, Manuel Herrera se mantuvo en permanente contacto con ellos. 

De hecho, fue él quien les entregó las primeras informaciones del estado en que se encontraban y cómo fueron trasladados al centro asistencial.

Fue inevitable que varios de ellos rompieran en llanto al ir conociendo la condición en que se encontraban, especialmente en el caso de Jamel Jure Villalobos, quien resultó con graves heridas que lo tenían en riesgo vital.

Los familiares de este joven no hicieron declaraciones a la prensa y solo  indicaron en esas primeras horas que estaban a la espera de que les permitieran ingresar al recinto para verlo.

En tanto, la familia de Carlos Quiroz también llegaron rápido al Hospital San Pablo, a pesar de que son de Salamanca, pero según explicó a diario El Día, Giovanna Quiroz, hermana del  conscripto, el día anterior su madre,  Leopoldina Quiroz, vino a Coquimbo para realizarse unos exámenes médicos y debió quedarse acá, hecho fortuito que le permitió estar cerca de su hijo.

Ambas indicaron que era el menor de seis hermanos y que lo único que quería era hacer su servicio militar e ingresar al Ejército, por eso se presentó voluntario.

Su madre, Leopoldina, recordó que en el mes de marzo había conseguido ingresar y que se encontraba feliz, ya que además dentro del Ejército estaba terminando sus estudios, cursando tercero y cuarto año medio y que el próximo mes se licenciaba, por lo que también eso  tenía de muy buen ánimo a Carlos Quiroz.

Joven sano

Su hermana Giovanna narró que era un joven más bien reservado, pero se caracterizaba por ser educado y atento, que no ocasionaba problemas.

Mencionó que era sano y que se criaron en el campo, al interior de Salamanca, en un sector llamado Peladero Camisas, por  lo que estaban muy sorprendidos y preocupados profundamente por lo ocurrido, aunque reconocieron que tuvo suerte de que a pesar de haber pisado el explosivo tuvo solo lesiones menores.

Como les permitieron ingresar a verlo luego de que le atendieron sus heridas, Giovanna Quiroz, mencionó que su hermano le dijo que iban caminando cuando pisó el explosivo y que reventó hacia atrás,  recibiendo la mayor descarga precisamente el soldado Jamel Jure, que venía caminando a sus espaldas.

 

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