Mientras el municipio dice no ser responsable de caninos vagos, urge una ley para sancionar a los dueños

La muerte de Manuel Jesús Rodríguez Ponce (56), atacado por dos perros de razas peligrosas, en la Quebrada del Jardín, al norte de Las Compañías, puso en el tapete la urgente necesidad de legislar sobre la tenencia responsable de animales, los escasos recursos para el control de los canes vagos y la falta de conciencia de las personas que convirtieron sitios eriazos en vertederos naturales y con mascotas abandonadas.

El informe del Servicio Médico Legal de La Serena es claro: heridas contusas y cortantes faciales (en la cara) y de extremidades inferiores en la víctima, con lo cual se confirmó la acción de los animales que fueron sacrificados por la municipalidad de La Serena.

Rodríguez, quien además fue conocido por ser un hombre de radio, había salido a trotar hacia el sector El Llano, en Las Compañías, pero como no retornaba, sus hijos se preocuparon. Uno de ellos, Luis, fue en su búsqueda y cuando vio una camioneta estacionada junto a una animita presumió lo peor: “me dijeron ‘hay una persona botada por ahí’, entonces me dio una tincada. Bajé corriendo y era él, mi papá; quedé choqueado”, relató a diario El Día.

Ayer el director de Servicios a la Comunidad de la municipalidad de La Serena, Jesús Parra, respondió que el control de los perros callejeros no es resorte del gobierno comunal y que pese a ello, existe un canil (hace más de 10 años) que demanda 5 millones de pesos mensuales, con veterinaria y asistentes, para mantener hasta 70 perros.

“Sacar a los perros no es responsabilidad del municipio. En la ciudad deben haber 40 mil (de los cuales 15 mil serían vagos), y las personas, cuando salen a trabajar, los sueltan y los recogen en la noche… y como buscan comida provocan problemas”, sostuvo Parra.

Sin embargo, el seremi de Salud, Osvaldo Iribarren, aclaró que ellos sólo tienen competencia para los casos de perros con rabia. “No tenemos ninguna responsabilidad en los perros vagos que atacan a la gente; esto debe ser resuelto en una ley”, subrayó.

Otro hecho es el uso de sitios aislados para abandonar mascotas y basuras, como la Quebrada del Jardín, en La Serena, además de El Sauce en Coquimbo, o Las Cardas, entre La Serena y Ovalle, donde es frecuente que las personas boten canes.

Según Parra, la Quebrada del Jardín fue limpiada antes de la Pampilla de 2011, sin embargo, hoy “es un vertedero natural de la gente; hay un tema cultural de la población, entonces se necesitan mayores inspectores, camiones y recursos”.

 

URGENTE LEY. La seremía de Salud precisó ayer que entre enero y noviembre del año pasado, 1.284 personas fueron mordidas por perros, en la región. Unos 55 mil son animales vagos transitorios (con dueño) y 20 mil 600 son permanentes. La ONG Activa, en tanto, expuso que en 2011 un total de 26 mil 324 personas fueron atacadas por estos animales. La entidad sostiene que estos hechos generaron un gasto de más de 319 millones de pesos en 52 mil vacunas.

El 32% de los afectados tenía entre 45 y 64 años. Luego le siguen los menores entre 5 y 15 años, con un 20%. Sin embargo, las sanciones para los dueños de los perros son bajas: de 1 a 20 UTM, es decir, de 39 mil a 718 mil pesos.

Desde el 10 de noviembre de 2010, cuando una madre y su hija murieron atacadas por una jauría en Peñaflor, el Gobierno puso urgencia simple al proyecto sobre “Responsabilidad por daños ocasionados por animales potencialmente peligrosos”.

El diputado por el Octavo Distrito, Matías Walker (DC), remarcó que las personas poseedoras de estos animales deben recibir duras sanciones, y añadió que se requiere la existencia de un registro público de los dueños, a cargo de la autoridad sanitaria. Actualmente, junto a la diputada Andrea Molina, presentaron una indicación para unificar todos los proyectos que apuntan al tema animal. Por su parte, el diputado por el Séptimo Distrito, Mario Bertolino (RN), reconoció que el tema aún duerme en el Congreso. “Lo importante es la tenencia responsable, sobre todo de razas bravas, y que no sean abandonados, porque son más agresivos, y al ver a una persona corriendo, obviamente actúan en jauría”. 

 

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