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El Día
Los analistas coinciden en que uno de los principales motivos es la inmensa desigualdad que se ha venido produciendo por años, pero también se ha incubado una tremenda frustración por promesas incumplidas por diversos sectores, políticas abusivas en salud, previsión y educación, entre otros, que han ido asfixiando a los chilenos. Sobre los saqueos, indican que es un hecho paralelo que sucede por aprovechamiento de la delincuencia y el lumpen que encuentral la ocasión propicia.

Durante estos días de manifestaciones que comenzaron en Santiago y que se fueron extendiendo a todo el país como reguero de pólvora, hasta convertirse en un estallido social han sucedido una serie de hechos que marcan un quiebre en la sociedad tal como se conocía y de una semana para otra tenemos un Chile completamente distinto y ese que conocíamos ya no volverá.

Pero cuáles son los motivos que provocaron estas manifestaciones que terminan desbordándose y desatando la delincuencia, los asaltos y robos, dejando la idea que estamos en un país que no tiene ningún ordenamiento ni comportamiento social.

Según los analistas, no se trata solamente del alza del valor de los pasajes en el Metro de Santiago en 30 pesos, sino que esa medida es una de las tantas que ya traían hartos a los chilenos que viven bajo un fuerte endeudamiento y que lo vienen pasando mal hace rato, pero que no lo habían gritado, como lo están haciendo ahora. Y claro, la procesión iba por dentro.

Olla a presión

Profesionales como historiadores y sociólogos, coinciden en que el país era una olla a presión que el mundo político ni ninguna administración de gobierno, la presente y las pasadas, supieron leer, ni mucho menos escuchar, ya que el poder no les ha permitido ver.

Por eso, lo que estamos viendo hoy es un estallido social cuando los chilenos se cansaron de los atropellos en la educación, en el mundo laboral, en la salud, en las pensiones y en una serie de situaciones que los tienen de rodillas.

Rebeldía popular

El historiador Alejandro San Francisco sostiene que el origen de este estallido es plural y que no se puede ver una sola causa, “hay una mezcla de factores económicos, políticos y sociales que en la práctica configuran un escenario de rebeldía popular y un ambiente de tensión que es novedoso. El problema puntual fue el alza de los pasajes, pero que tiene que ver con un problema mayor que son las dificultades para llegar a fin de mes, el costo de la vida, comparado con los sueldos y las expectativas de las personas, hace que cualquier alza para una familia de tres o cuatro  personas sea un costo que es difícil de asumir”.

En segundo lugar plantea que en estos últimos años, a diferencia de los 90 ha  habido una cultura de movilización. “En los 90 hubo una desmovilización de la sociedad, pero desde el 2006 con el movimiento de los pinguinos, el 2011 con los universitarios, la movilización estudiantil, incluso con el movimiento feminista del año pasado y en esta ocasión también, hay una cultura de movilización que es bastante más ostensible”.

Otro factor que señala es el hecho que haya un gobierno de centro derecha, argumentando que los gobiernos de centro izquierda tienen menos movilización, porque al menos políticamente este tipo de movilizaciones son más de izquierda.

Los saqueos

Referente a la violencia, los saqueos, el vandalismo, el pillaje, el robo, dice que van paralelos a este estallido social.

“Eso tiene que ver con un aprovechamiento de circunstancias ante la posibilidad de obtener algo, la gente que hace esas acciones se aprovecha”.

En tanto, para el sociólogo Juan Ernesto Marín, lo que está ocurriendo no nos debiera sorprender, porque el comportamiento de los chilenos en general ha sido similar en distintos tiempos.

“El comportamiento de los chilenos históricamente ha sido muy parecido. Son personas que aguantan mucho en todo orden de cosas, pero al final explotan por distintas razones y es eso lo que está ocurriendo  ahora, viene acumulando una serie de hechos que considera injustos y siente que nadie hace nada por resolvérselos.

“Jubilaciones que no alcanzan, por lo que se ven obligados a seguir trabajando, estudiantes que quedan endeudados con el crédito universitario,  medicamentos con precios altísimos y con un país que se le ha enseñado es digno de imitar. Todo eso se ha derrumbado”.

Marín  explica que la acumulación de impotencia derivó en una explosión social, donde se manifiestan distintos sectores de la sociedad, pero no solo contra la tarifa del Metro, sino contra muchas medidas que han afectado la vida diaria.

Se veía venir

La socióloga Pascuala Miranda plantea que lo que está sucediendo se veía venir, que ya había habido señales en masivas manifestaciones como el movimiento feminista que no solo viene reclamando respeto, sino que igualdad en los sueldos, mejoras en la salud y en otros ámbitos en donde se sienten desplazadas por el solo hecho de ser mujeres.

“Hace tiempo que muchas organizaciones vienen reclamando una desigualdad social crónica, pero nadie los ha mirado y eso provoca que se produzca esta desatada explosión social”, señala.

Plantea que esto es efecto de una despreocupación que provoca al ser humano a hacerse notar para que lo miren y lo escuchen. “No se trata de un berrinche, se trata de un grito desesperado que está dando la sociedad chilena para ser escuchada, quiere que se sepa que tiene necesidades y que está siendo maltratada”.

La profesional plantea que no se trata solamente de una situación de orden económico, sino que necesita la atención necesaria en variados problemas que tienen que ver con la salud de las personas que pueden morir esperando o de una educación truncada, porque no la pueden completar.

Indica que en Chile hay un grado de  frustración en uno de los segmentos más grande de la sociedad y que “las manifestaciones no se van a acabar de un día para otro, la frustración que existe necesita un tratamiento largo,  adecuado y si no se hace lo que corresponde esto podría empeorar”.

En definitiva, los profesionales coinciden en que hay una disconformidad mayoritaria en el país y que se está manifestando con una fuerza inusitada, pero que también existe un número importante de personas que son parte de la delincuencia y están aprovechando la ocasión que se les está dando para actuar con impunidad, lo que puede minar el movimiento social cuyo fondo pasa por la desigualdad.

 

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