• El nuevo gobernador de Puerto Rico, Pedro Pierluisi, del Partido Nuevo Progresista, participa este sábado en la ceremonia de toma de posesión como décimo segundo gobernador en el Capitolio, la sede del Legislativo en San Juan.
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Efe
El graduado Derecho por la Universidad George Washington, ex subsecretario de Justicia de Puerto Rico y líder del Partido Nuevo Progresista, hoy , a los 61 años, asume como Gobernador tras una larga carrera política.

Pedro Pierluisi se convirtió este sábado en gobernador de Puerto Rico tras jurar el cargo después de ganar las elecciones de noviembre, puesto que, no obstante, ocupó de forma efímera en 2019 tras la salida de Ricardo Rosselló y que premia el trabajo de un hombre al que señalan carente de carisma y que culmina así décadas de actividad política.

Pierluisi, de 61 años y líder de Partido Nuevo Progresista (PNP), formación que busca la plena anexión de la isla a Estados Unidos, es el mejor exponente de político de perfil bajo que ha esperado año tras año para convertirse en el primer funcionario del Estado Libre Asociado.

Abogado de profesión y curtido durante años como representante de Puerto Rico ante el Congreso en Washington, no desfalleció después de ser derrotado en las primarias del PNP para los comicios de 2016 por Ricardo Rosselló, quien salió del cargo en el verano de 2019 forzado por la revelación del contenido de un "chat" que incluía a sus colaboradores más cercanos en el que vertían criticas generalizadas.

En 2019 ocupó durante 5 días el puesto de gobernador, pero su controvertido nombramiento fue declarado ilegal por las autoridades judiciales.

Es graduado en Derecho por la Universidad George Washington desde 1984 y ejerció la abogacía en Washington antes de en 1990 regresa a Puerto Rico para trabajar en un despacho de San Juan.

El 18 de enero de 1993 el entonces gobernador, Pedro Rosselló, lo nombró subsecretario de Justicia y en abril pasó a ocupar el puesto de secretario del Departamento.

Nacido en San Juan, llegó a la política apadrinado por su familia gracias a su padre, quien fuera secretario de Vivienda entre los años 1976 y 1984 con el gobernador Carlos Romero Barceló.

La falta de carisma y empuje que algunos le atribuyen no han sido obstáculo para que se haya sabido colocar siempre en la posición adecuada y conseguir convertirse en el líder del PNP y gobernador.

Consigue contactos en Washington

Consiguió hacer contactos en Washington durante sus años como representante de la isla ante el Congreso con importantes despachos de abogados de la capital federal, aunque tuvo altibajos que cubrió con desempeños en las fundaciones para la Universidad de Puerto Rico (1997-2001) y la José Jaime Pierluisi (2003-06), así como la Asociación de Constructores de Hogares (1999-2003).

En 2007 regresó a la vida política de la isla para optar al cargo de representante ante Washington con el PNP, ganando las primarias para ese cargo de marzo de 2008.

Copresidente en Puerto Rico de la candidatura demócrata de Barack Obama para los comicios del 4 de noviembre de ese año, fue elegido representante del Estado Libre Asociado en el Congreso con casi 10 puntos de diferencia sobre Alfredo Salazar, del Partido Popular Democrático (PPD).

Su ambición, no del todo escondida, le lleva en enero de 2013 a suceder a Luis Fortuño como presidente del PNP cuando este pierde las elecciones.

Pierluisi no tiene todavía toda la fuerza e influencia en el partido y tiene que continuar en Washington como representante de la isla ante el Congreso, el trampolín que todo político puertorriqueño utiliza antes de lanzar su candidatura a gobernador.

Se convierte en uno de los aspirantes del PNP

En 2016 se convierte en uno de los aspirantes a la candidatura de su partido para gobernador de Puerto Rico para las elecciones de noviembre de ese año, carrera de primarias en la que le superó por poco más del 2 por ciento Ricardo Rosselló, hijo del exgobernador Pedro Rosselló.

Pierluisi acepta la derrota de un recién llegado y con mucha menos experiencia como Ricardo Rosselló, pero no se viene abajo y sabe esperar al momento adecuado que siempre piensa que le llegará.

Antes, en quizá uno de los puntos de su carrera que en Puerto Rico se consideran más negros, favorece la "Ley Promesa" del Congreso, por la que se imponía una Junta de Supervisión Fiscal que de facto fiscalizaba toda la política del Ejecutivo local y ofrecía un camino para la reestructuración de la deuda de Puerto Rico, que fue firmada por el presidente Barack Obama en 2016.

Sus críticos no le perdonan esa decisión, que ha sido utilizada en muchas ocasiones para relacionarle con las altas finanzas y los intereses de los acreedores de la deuda de Puerto Rico.

Tras la crisis política de julio de 2019, iniciada por la divulgación de los mensajes de un chat, que llevó al gobernador, Ricardo Rosselló, a anunciar su dimisión, este lo nombró el 31 de ese mes secretario de Estado como paso previo para sucederle al frente del Gobierno puertorriqueño.

En agosto de 2019 la Cámara de Representante aprobó su nombramiento como secretario de Estado y tomó posesión como gobernador, pero el Senado no llegó a votar su nombramiento, por lo que el Tribunal Supremo de Puerto Rico sentenció inconstitucional su juramento.

Este nuevo revés no le derrumbó y, finalmente, gana las primarias el pasado agosto que le convierten en el candidato del PNP.

Casado en segundas nupcias con María Elena Carrión, aunque en proceso de divorcio, tiene cuatro hijos.

 

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