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EFE
Brasil es uno de los países más afectados por la pandemia y hasta ahora acumula unos 183.000 muertos y casi siete millones de casos, en momentos en que parece enfrentar una segunda ola cuando aún no ha superado la primera.

El Gobierno brasileño presentó este miércoles las líneas maestras de su futuro plan de vacunación contra el coronavirus SARS-CoV-2, que prevé inmunizar a los 210 millones de habitantes en unos 16 meses, pero aún no fija una fecha de inicio del proceso.

Según el Ministerio de Salud, para establecer el día en que comenzará la primera de las cinco fases de vacunación previstas, se debe aguardar a que algún antídoto sea aprobado y registrado por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), lo cual podría ocurrir para el próximo febrero.

Sin embargo, ese organismo estatal aún no ha recibido los datos completos de ninguno de los laboratorios que podrían ofrecer las vacunas.

El Ministerio de Salud también confirmó que, en caso de que la Anvisa autorice el uso de emergencia de alguna vacuna, aún sin que se haya completado todo el proceso de registro, las personas que decidan aplicársela deberán suscribir un documento en el que asumirán los riesgos que pueda implicar.

Brasil es uno de los países más afectados por la pandemia y hasta ahora acumula unos 183.000 muertos y casi siete millones de casos, en momentos en que parece enfrentar una segunda ola cuando aún no ha superado la primera.

Bolsonaro admite alguna "exageración"

El presidente Jair Bolsonaro, uno de los mandatarios más reacios a aceptar la gravedad de la pandemia y también desconfiado en torno a la necesidad de la vacunación, asistió al acto y reconoció esta vez que la crisis sanitaria "aflige a todos desde hace meses".

"Hemos vivido momentos difíciles", pero "después de la tempestad siempre viene la bonanza", declaró Bolsonaro, quien ya ha sufrido la covid-19 y la víspera declaró que no pretende vacunarse.

"Si alguno de nosotros exageró, fue en el afán de buscar una solución", declaró Bolsonaro en un tono más que moderado y casi a modo de disculpa.

El ministro de Salud, el general Eduardo Pazuello, explicó que la vacunación podrá comenzar en un plazo de cinco días una vez que la Anvisa apruebe algunos de los antídotos, pero aclaró que todo eso dependerá de la presentación de los datos por parte de laboratorios y de la disponibilidad de vacunas.

Precisó que Brasil tiene negociadas hasta ahora unas 300 millones de dosis con diversos laboratorios, pero admitió también que al día de hoy no dispone de ninguna, lo cual impide precisar cuándo se dará inicio a la vacunación.

El Gobierno incluye en el paquete a la "vacuna china"

Esas negociaciones se adelantan con los laboratorios Pfizer, que tiene la vacuna más avanzada y ya en aplicación en algunos países, AstraZeneca-Oxford, Sinovac, Moderna, Janssen y Bharat Biotech.

"Todas podrán ser adquiridas" para el plan de vacunación gratuita y no obligatoria que llevará adelante el Gobierno, en cooperación con las administraciones regionales y municipales, indicó Pazuello.

Eso incluye a la Coronovac, desarrollada por el laboratorio chino Sinovac en cooperación con el Instituto Butantan, del estado de Sao Paulo, cuyo gobernador, Joao Doria, es un enconado adversario en el campo conservador de Bolsonaro, quien hasta ahora se ha referido con desdén a ese antídoto.

Pazuello reiteró además que el Gobierno destinará 20.000 millones de reales (unos 4.000 millones de dólares) a la compra de vacunas y confirmó que está en proceso la adquisición de 300 millones de agujas, jeringas y otros materiales para la vacunación.

Cinco fases y 16 meses

Según las líneas presentadas este miércoles, el Gobierno prevé cuatro fases de vacunación, que comenzarán con los trabajadores de la salud, los mayores de 75 años y los de más de 60 que estén en asilos, así como la población indígena.

En la segunda fase se vacunará al resto de las personas de entre 60 y 74 años; en la tercera a la población con alguna comorbilidad, y en la cuarta etapa a los maestros y profesores, el personal de los organismos de seguridad y los funcionarios de prisiones.

En conjunto, representan un universo cercano a las 110 millones de personas, que constituyen casi la mitad de la población del país.

Según las directrices presentadas por el Gobierno, el resto de los brasileños tendrá acceso a la vacuna una vez que acaben esas cuatro fases, que durarán aproximadamente un mes cada una.

Esa última etapa de vacunación general demoraría en torno a un año, con lo que el plazo para inmunizar a toda la población sería de unos 16 meses.

 

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