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Jorge Llewellyn
El Pirata se enfrentó a la Sub 21 de San Marcos y no pasó del empate en blanco. Pese a ello, sigue escapando de sus rivales en la cima de la tabla.

Pudo haber resuelto el atacante Leandro Garate. Fue la gran oportunidad de Coquimbo Unido de definir frente al juvenil portero de San Marcos, Ignacio Silva, y la historia en el retorno de los aurinegros al puerto hubiese sido de jolgorio, alegría y lo más probable, con alguna caravana, como se ha hecho costumbre en los últimos años. Sin embargo, el balón no entró y con ello se ahogó la ocasión de los dirigidos de Héctor Tapia de quedarse con un triunfo que les hubiese permitido distanciarse aún más en la tabla de colocaciones de sus más cercanos perseguidores, entre ellos Santa Cruz, que le había dado una mano perdiendo de local ante San Felipe por 0-1, quedándose con sus 35 unidades.

Corría el minuto 90 del compromiso de ariqueños y piratas en el Carlos Dittborn cuando el espigado trasandino malogró la clara ocasión de anotar en un partido que no será recordado por la igualdad en blanco, sino porque el actual líder de la clasificación en la Primera B, ese equipo armado con nombres de pergaminos, varios de ellos mundialistas, fue incapaz de ganarle a un plantel de juveniles que atendió la emergencia de enfrentar el compromiso correspondiente a la fecha 22° de la temporada regular, luego de que toda la plantilla de honor, incluso su cuerpo técnico, se tuviera que aislar por ser contactos estrechos tras la detección de casos positivos de Covid-19 de tres de sus jugadores.

No hay un error en esa cifra. Cuando se levantaba el letrero del tiempo adicional, llegó esa ocasión de convertir, en un partido que se había caracterizado por el empuje de los locales, que fueron capaces de contrarrestar el dominio del barbón con un juego de gran despliegue y soltura, lo que quedó grabado en el accionar del segundo lapso. Incluso, se atrevieron frente al portero Matías Cano, quien a los 74’ controló un balón que buscaba la red que salió de los pies de Mauricio Arias.

Pese a tener el dominio y no desesperarse en la primera parte del partido, esperando que el gol llegaría en cualquier momento, Coquimbo terminó errático, desconectado e impaciente por el ímpetu de su rival que poco a poco se fue agigantando, alentados por un público ferviente que hasta los lanzamientos laterales los festejaban como un gol.

Tapia no quiso mutar su esquema, salvo el ingreso de Luca Pontigo por Esteban Paredes, quien se quedó en el puerto atendiéndose un problema muscular, dispuso del mismo contingente de volantes mixtos. Sin embargo, se encontró con la jovialidad de un rival, que los esperó en campo propio saliendo con rápidas contra, a la espera de dar un golpe que necesitaba, eso sí de mucha elaboración.

Fue una igualdad que pese a la importancia de sumar un nuevo punto -ya son 38 que lo sigue alejando de sus rivales en la cima- se asemeja a un revés para Tapia y sus dirigidos, en especial para su parcialidad, que pasará mucho tiempo dándole vuelta al hecho de no ganarle a un equipo de muchachos Sub 21.

 

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